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miércoles, 5 de julio de 2017

El misterio de la risa intrusiva en un rancio periodista

Miradas de reportero
Por Rogelio Hernández López

Las tribulaciones personales que asolaron al viejo reportero en los últimos cinco meses, rebulleron al acercarse el fin de año. Le agobiaba el desempleo y no encontrar certezas para planear el nuevo ciclo. Tiene 64 años y medio. Sin embargo, se sorprendió a sí mismo riendo sinceramente ante cualquier motivo. --¿Será qué cuando la gente percibe el ocaso se le vota la chaveta? ¿O ya estoy tocadiscos por fumar tanto?— especulaba. 
Es que alegrarse por los motivos más nimios, como actuaba en estos días, era muy contrastante con el estilo personal de periodista que empeñosamente quiso cultivar durante 37 años de ejercer: impertinente y punzante con las “fuentes”; frío para el análisis y sintético hasta el exceso para presentar las noticias. Sociable sólo con sus colegas. –Los periodistas tenemos que presentarnos firmes, seguros, indoblegables—se aleccionó siempre, para parecer lo que creyó ser.
Con el tiempo esas actitudes conforman personalidades arrogantes y agrias, de esas que cualquier persona rechaza en los primeros contactos y en los segundos y con frecuencia todo el tiempo. --“Pinches periodistas son muy mamones”-- escuchaba con frecuencia al alejarse de sus interlocutores; y no disimulaba una mueca de triunfo vanidoso. Incluso, se le estiraba el cuello involuntariamente cuando cercanos y lejanos le acusaban ser de “los duros”.
LOS PERIODISTAS TIENEN QUE SER CABEZA DURA
Hacía poco tiempo que el reportero había leído una alegoría que pareció reforzarle el prototipo en el que suponía encajar:
“Hay tres tipos de escritores: novelistas, poetas y periodistas… Tomados uno por uno, es cierto que los periodistas tienden a ser cabezas duras, objetivos y poco imaginativos. … En su propia persona no hay nadie más práctico que un periodista. Exhibe la misma avidez por las noticias que un empresario mostrará por el dinero… Su inteligencia es sólida pero nada excepcional… son relativamente ignorantes acerca de la astucia de los fuertes y los estúpidos” (Norman Mailer /Un arte espectral)
Pero ahora el reportero sospechaba estar perdiendo salud mental porque interpretaba contener otra persona dentro de sí, una extraña que reía recurrentemente por causas sencillas, sin doble fondo y que eso era como un ser contrario, opuesto a su personalidad que presumía inflexible. Lo peor para su presumible contradicción, era que en esos momentos de alegría espontánea sentía un extraño remanso de tranquilidad, cuando debería estar dominado todo el tiempo por la angustia que produce la falta de perspectivas, o sea, cabizbajo y opaco, como siempre. Interpretaba que había en él una lucha de contrarios, pero seguía sin entender bien a bien porqué reía.
--Tiene que estar ocurriendo una metamorfosis en mí. La lógica común no está funcionando. Quizá esto ocurra a todos los periodistas viejos. Pero la mayoría de veteranos que conozco siguen siendo agrios aunque se comporten fingidamente amables. Quizá el fin de ciclo me lleva a dejar de ser periodista y mi subconsciente se está preparando. He oído que vender tamales o tortas o poner un café internet provocan menos preocupaciones—discurría para sí el reportero, y tales pensamientos le arrebataron otra risa — Bueno, sería más sencillo ser escribano incognito de políticos o bien saltar de las textos de análisis político a una columna de humorismo. 
-- ¿Y qué tal si aprovecho que puedo sonreír sinceramente para escribir con humorismo en adelante? Así podría ofrecer mis textos a más medios y esa pueda ser una opción para el nuevo ciclo que necesito comenzar como periodista--. Pero en esto último se detuvo porque sabía, eso sí, que se necesita mucho más de cultura y también mucho más tiempo para escribir breve y con humor.
Para darse ánimos evocó un texto harto conocido de Manuel Buendía Tellezgirón, de hace más de 30 años: “Los tres males del periodismo mexicano son la impunidad, la solemnidad y la mediocridad”, decía el columnista mexicano más influyente de entonces. 
--Hay que ponerle ética, humor y cultura al ejercicio del periodismo. --- se alentaba el reportero, mas de inmediato reaparecía su contrario, porque eso no se consigue en el súper. --Soy muy malo para ese estilo. Mis textos son sintéticos, concisos, solemnes en general y más cuando lo que hago es cercano al ensayo académico. Todo esto es lo contrario de lo ameno. Padezco el mismo mal que cientos de colegas—Se desanimaba él solo, pero además tenía que desentrañar el misterio de la risa sincera que lo asaltaba a cada rato.
TERAPIA DE CHOQUE
Y la disolución de la incógnita apareció en el momento y lugar menos buscados. Su Yo predominante se negaba a seguir las instrucciones precisas que le daban para envolver regalos. Él quería hacerlo pero a su manera y no quería acatar procedimientos ajenos. Refunfuñón, como siempre pataleó con palabras acusatorias de autoritarismo. Le respondieron en el mismo tono y le espetaron una verdad que lo sacudió y lo paralizó al mismo tiempo: “¡Eres un maldito orgulloso”¡ Se alejó ofendido, como hace Gerundio, el perro de la casa, cuando lo regañan. Al rato, un poco repuesto buscó en el diccionario de la Real Academia:
“Maldito.- Perverso, de mala intención y dañadas costumbres / Orgulloso.- Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas”. –Si es cierto. Así soy—se reconoció. Soltó una carcajada y caviló: --si me lo hubiera dicho otra gente y en otro sitio en vez de alejarme de la confrontación habría escalado el choque, pero ahora lo acepté por venir de quien viene---
Entonces supo la causa de las risas intrusivas. Fin del misterio. No hay otra personalidad en él. Para deducirlo utilizó la ecuación de análisis de riesgo que había estado aplicando a otros colegas en los últimos cuatro años. Supo que su debilidad mayor en este fin de ciclo es no encontrar empleo fijo, por la edad y por el estilo personal arrogante, pero también confirmó que tiene muchas fortalezas y eso es lo que le produce sosiego y risas sinceras a pesar de todo lo que parece un injusto fin de ciclo profesional. 
La fuerza que encontró son: sus capacidades reconocidas como reportero, un poco como escritor, un enorme número de personas que lo cobijan con amistad y la mayor de las fortalezas que toda persona debiera tener: un hogar, modesto, donde él y sus hijos respiran equidad, solidaridad, inteligencia, dignidad, proporcionadas por una mujer, esposa, madre, autónoma, que proviene de una familia dadora de vida.
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* Reportero desde 1977. Especializado en investigación en Excélsior, El Universal, Milenio y otros. Dos veces Premio Nacional por el Club de Periodistas. Autor de los libros Zócalo Rojo, Zorrilla y Sólo para periodistas. Profesor invitado en varias universidades. Ex Consejero del Mecanismo de Protección a Periodistas de la Segob y Ex Coordinador de Protección de la Casa de los Derechos de Periodistas, A.C. Consultor en temas de protección, leyes y políticas públicas sobre el periodismo. Email: rogeliohl111@gmail.com

miércoles, 21 de junio de 2017

Y sigue cayendo la reputación del periodismo igual que la presidencia

Miradas de reportero
Por Rogelio Hernández López

Es de no creerse, pero con los únicos indicadores que existen puede sostenerse que sigue bajando aceleradamente la aceptación social en los medios de en paralelo a la de presidencia de la república.. 
En 2004 el porcentaje de confianza en los medios fue alrededor del 70 por ciento; en 2010 bajó a 61; en 2013 cayó a la mitad (32 por ciento) y para mayo de 2017, hace unas semanas, la encuesta de Parametria arrojó otra caída espectacular porque los porcentajes de mexicanos que confían poco o mucho en la prensa ya están en 19 para los periódicos, 18 para noticieros de radio y, más abajo, apenas 17 para noticieros de televisión.
El propio director de la empresa, Francisco Abundis, al comentar los resultados de su encuesta muestra la sorpresa: “Es decir, la actividad periodística además de pasar a ser riesgosa está en los niveles de credibilidad más bajos de su historia...”
El contraste es que ese registro de confiabilidad ocurre, según el mismo sondeo, que nueve de cada diez de los encuestados (88 %) considera que la situación general de violencia del país obstruye el trabajo de los periodistas. 
Dicho de otro modo: 82 por ciento de los encuestados descreen de nuestro trabajo a pesar de que la mayoría de nuestros caídos (alrededor de 127 del 2000 a la fecha) han sido asesinados por ejercer el periodismo.
La misma tendencia que la presidencia
En septiembre de 2015 este reportero hurgo en las encuestas para trazar una línea del tiempo de la confiabilidad de los medios de comunicación y la prensa en México. Entonces pudo aproximarse a la percepción de que la aceptación social del Presidente de la República ha caído aceleradamente sexenio tras sexenio. Y que tal tendencia pareciera arrastrar a los grandes medios de comunicación y de prensa. 
Entonces se pudo contar con los datos siguientes: 
Para abril de 2004 Consulta Mitofsky, divulgó que de 12 instituciones, las tres que registraban mayor confianza ciudadana eran: la Iglesia (7.7 puntos) el ejército (7.5) y Presidencia (7.0). Allí comenzó a la tendencia a la baja de los los medios de comunicación, que todavía estaban en el mismo sitio que la Presidencia (7.0) y unas décimas arriba del Instituto Federal Electoral (6.7).
En septiembre de 2008, cuatro años después, otra empresa encuestadora, la de María De las Heras, hizo evaluar socialmente a 20 sujetos. La pregunta que hicieron sus encuestadores fue ¿Cómo piensa que están haciendo su trabajo?
Y en el primer lugar entonces aparece el ejército con el 64% en la calificación de bien y en el segundo los periodistas, pero ya con el 58% de aceptación colectiva.
Un indicio más sólido de la tendencia a la baja sistemática del actual Presidente de la República la dio en marzo de 2015 la empresa GEA-ISA. Registró una aceptación social del  44% durante el primer trimestre de ese año, nivel inferior al que tuvieron los exmandatarios Felipe Calderón y Vicente Fox en el mismo corte de tiempo de sus administraciones, pero al finalizar el año bajó a 35 por ciento según encuesta de Buendía&Laredo.
El Informe país sobre la calidad de la ciudadanía en México, anidado en el sitio web del Instituto Nacional Electoral, confirma que la confianza en los medios de comunicación decayó paulatinamente en los últimos cuatro años: en 2010 –se documentó-- 61% confiaba, “mientras que en 2013 sólo 32% dijo confiar mucho o algo en ellos”. Casi paralelo a la aceptación social en la presidencia,
Junio de 2017
La Carta Paramétrica del 27 de mayo de 2017 indica que la tendencia ubicó la percepción de mucha o poca confianza entre quienes fueron siguió a la baja: 17 por ciento para noticieros de TV, 18 para noticieros de radio y 19 para periódicos.
Esa y otras mediciones también registran niveles entre 12 y 15 por ciento de la Presidencia de la República. Algún científico social podrá, algún día explicarnos los porqué de este paralelismo en la aceptación de uno y otro sujeto de la infraestructura político-ideológica del Estado mexicano.
Francisco Abundis ubicó esta medición en el contexto general de violencia en México y de la cantidad de periodistas asesinados, a propósito del crimen contra el colega sinaloense Javier Valdez.
“La encuesta más reciente de Parametría realizada cara a cara en vivienda, indica que más mexicanos consideran que actualmente no hay libertad de prensa en el país, ni en los estados. El 61% dijo que no había libertad de prensa en México y el 58% consideró lo mismo de la entidad donde vive.
“Otro hallazgo de la encuesta es que de 2015 a 2017 han aumentado las personas que consideran “importante” o “muy importante” que los periodistas del país puedan hablar libremente de todos los temas. Así lo mencionó el 85% de entrevistados en 2017, hace dos años el porcentaje fue de 82%.
“Tal vez el dato más revelador del estudio es que nueve de cada diez mexicanos (88%) considera que la actual situación de inseguridad está obstruyendo el trabajo de los periodistas para dar a conocer información que tiene que ver con la delincuencia. 
Pero
“Lo más delicado de este panorama para los propios medios es que, a la vez que se encuentran en esta condición de vulnerabilidad, sus niveles de confianza están cayendo sustancialmente. Es decir, la actividad periodística además de pasar a ser riesgosa está en los niveles de credibilidad más bajos de su historia”. (Para ver detalles: http://www.parametria.com.mx/DetalleEstudioImprimir.php?E=4968)
Las paradojas que nos rodean es que la gente entiende nuestro entorno difícil pero no nos cree lo suficiente. Por eso en nuestras manifestaciones callejeras de protesta, que cada vez hacen más colegas en los estados, muy pocas personas ajenas se solidarizan con nosotros y casi nadie nos acompaña.
¿Qué más podemos hacer las y los periodistas, aparte de tratar de cumplir con la responsabilidad social de informar profesionalmente?

sábado, 3 de octubre de 2015

Tabasco, una zona del silencio más en México


Opción de Veracruz
México DF

La Casa de los Derechos de Periodistas A.C, eleva su más enérgica condena por el asesinato de los comunicadores José Joaquín Pérez Morales y Aurelio Hernández Herrera, de 70 y 63 años de edad,  respectivamente,  perpetrado en la ciudad de Villahermosa, Tabasco, el pasado 23 de septiembre.

En nuestra calidad de periodistas y abogados comprometidos en la defensa de la libertad de expresión y demás derechos humanos de la población mexicana, exigimos a las autoridades de procuración de  justicia de aquella entidad a realizar investigaciones serias, científicas y eficientes para dar con las personas responsables de este doble homicidio que enlutó dos hogares y al gremio periodístico tabasqueño.

Se deben agotar  todas las líneas de investigación para que el Ministerio Público  cuente con los elementos suficientes para consignar las indagatorias respectivas, de lo contrario, ambos asesinatos, quedarán en la impunidad como  ha ocurrido hasta el momento con los homicidios de los periodistas Ismael Díaz López y Alejandro Fonseca.

Tanto la sociedad  mexicana, como las familias de los periodistas asesinados deben saber la verdad, sea cual sea, pero siempre la autoridad tiene la obligación constitucional de fundamentar y  motivar las investigación y  evitar descartar a priori la línea de investigación relacionada con el trabajo periodístico.

El 18 de junio de 2015  fue asesinado  con arma blanca el periodista Ismael Díaz López, corresponsal del periódico Tabasco Hoy en Teapa. Tabasco.

Precisamente, el 23 de septiembre, pero  de 2008,  fue  asesinado, locutor de radio y periodista de  EXA en Villahermosa,  Alejandro Zenón Fonseca Estrada. La impunidad sigue siendo la constante en estos homicidios, mientras que el estado de Tabasco se sigue consolidando como una zona del silencio ante la falta de condiciones para ejercer con plenitud el Derecho a la Información.

La presencia  en México en una visita in loco de integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), es muestra que las violaciones a derechos humanos son sistemáticas en el país y que la mirada internacional debe recaer en la crisis humanitaria que se vive en México en materia de libertad de Expresión.