sábado, 9 de diciembre de 2017

Más allá de la justicia: El otro Silva

Norma Trujillo Báez
Fotografía: Lucía Vergara 
  • Unas chiquillas que se reunían en el Parque Juárez de la capital veracruzana le decían “el niño de los ojos tristes”. Desde los cinco años, su vida no fue como la de cualquier niño: pasó del juego a la prostitución infantil, del Consejo Tutelar para Menores Infractores a ser discriminado por tener VIH-SIDA y luego recluido en el Centro de Readaptación Social de Pacho Viejo por delitos menores. Hasta que un día, el destino (y quizá una decisión política) lo llevaron a ser procesado como copartícipe en el homicidio de la periodista Regina Martínez Pérez. Esta es su historia

Parque Juárez de noche/ Foto Javier Salgado Peralta
Su nombre es Jorge Antonio Hernández Silva, originario de Vega de Alatorre, Veracruz. Cuando era pequeño, su madre no lo aguantaba. Era grosero, le pegaba. “Por eso lo llevé al Tutelar de Menores de Xalapa”, cuenta la mujer. Había escuchado por la radio que a ese lugar se llevaban a los niños con malas conductas para corregirlos, lo que era en realidad un eufemismo de una prisión para niños.

En esa institución, administrada por la Dirección General de Prevención y Readaptación Social del Gobierno de Veracruz, ocurrían a finales de 1970 violaciones a niñas y niños, golpes de custodios y hasta la conmovedora vida de Genaro, un pequeño de 4 años, de familia humilde, que fue condenado por la “justicia” a tres meses de encierro por “robar” un carrito de su vecino.

Ahí estuvo por primera vez El Silva, a sólo algunos días de cumplir 6 años de edad. Pero al salir del tutelar se le escapó de las manos a su mamá, pidió ride a un trailero que iba hacia Poza Rica, al norte del estado, donde fue obligado a ejercer la prostitución.

Teresa lo adoptó cuando tendría 7 años

“Hacía mucho frío, había chipichipi, entonces vi recostado cerca de mi puesto a un niñito, solo cubierto con pantaloncito y camiseta, bien mugroso, me dio tristeza, era diciembre, lo levanté y lo metí en la parte de abajo de mi carrito”, recuerda.

Teresa vende dulces y cigarros a los noctámbulos en una calle de Xalapa. Tiene años de ganarse así la vida. 
“Pobrecito, dormía, tengo hijos de su edad y pensé que no tendría corazón para dejarlo abandonado como lo hizo su madre, tal vez, por eso a mí me dice mamá y a mis hijos los ve como sus hermanos”.

La calle, bitácora de violaciones

El 20 de septiembre de 1994, El Silva regresó al Consejo Tutelar para Menores por “la infracción de robo”, según consta en la boleta de ingreso firmada por el jefe de grupo de la Policía Judicial de Xalapa, José Humberto Mora Carlín, al ejecutar la averiguación previa 1231/994. Tenía 15 años.

Tres semanas después, las autoridades del Consejo Tutelar supieron que era portador de VIH-SIDA. El 13 de octubre de 1994, la directora, Elisa Andrade, y la presidenta, Patricia Smith Portilla, le concedieron la “libertad absoluta bajo la responsabilidad de su señora madre”, según la boleta. No le informaron personalmente de la enfermedad de su hijo, ni lo canalizaron a alguna institución del sector salud para que recibiera tratamiento médico.

Por esos días lo conocí. Lo localicé en el parque Juárez de Xalapa para hacer un reportaje que se publicó en noviembre de aquel año en el Diario de la Tarde, ya desaparecido. Tuvimos varias conversaciones para constatar su identidad y corroborar que se trataba del mismo joven expulsado del Tutelar por su enfermedad.

“A todos nos hacen el examen cuando entramos (…) Me hicieron dos análisis, en el primero y en el segundo me dijeron que era SIDA. Lloré mucho, pero la licenciada Elisa me habló duro y me dijo que si me quería ir a un encierro en un cuarto con enfermeras o si quería la calle”, me contó.

“Me dijo que si yo contaba lo que tenía, mandaría a los judiciales a que me agarren. A mi jefa le dijo: ‘ven por tu hijo. Si le agarran granos o diarrea, llévalo con el doctor’”.

La respuesta oficial, tras la publicación del reportaje, fue tardía y torpe. Durante 15 días, no hubo más que excusas y silencios de las autoridades, que en principio negaron la existencia del muchacho; luego mostraron “buena voluntad y cortesía”, pero no atención, ni diseñaron un procedimiento para atender estos casos extremos. El presidente del entonces Patronato Pro Defensa de los Enfermos de SIDA, Juan José Flores, solicitó apoyo a un laboratorio particular para confirmar el diagnóstico.

El de El Silva no era un caso aislado. Al menos hubo otros 10 o 15 menores que vivían en la calle infectados entre 1994 y 1995. En esos años, se calculaba que trabajaban unos 3,000 niños en las calles de la capital veracruzana, por lo que el problema potencial era mayor.

La historia sorprendió a la organización civil Movimiento de Apoyo a Niños Trabajadores (MATRACA) y al periódico Política, donde trabajó Regina Martínez. Fueron los únicos que hicieron eco de la atención médica de Hernández Silva y de la otra decena de menores que se infectaron por realizar “sus pactos de sangre” o mantener relaciones sexuales a su corta edad.

Casi al concluir 1994, la entonces secretaria de Salud estatal, Edith Rodríguez Romero, declaró que no podía salir a la calle a practicar la prueba ELISA indiscriminadamente a los menores porque la Comisión Estatal de Derechos Humanos se lo impedía y que lo de El Silva era un caso aislado. En esos días, el costo para atender a un enfermo de VIH-SIDA era de 27 mil pesos.

El Patronato Veracruzano Pro Defensa de los Enfermos de SIDA, la Comisión Para la Defensa de los Derechos Humanos AC y Movimiento de Apoyo a Niños Trabajadores y de la Calle, iniciaron la gestión para que lo atendiera la Secretaría de Salud.

Al final, lo internaron en el área de siquiatría del Hospital Dorantes Meza de Xalapa, de donde también se escapó. Los médicos determinaron que no viviría más de un año por el tipo de vida que llevaba en calle.

Un día de enero de 1995, El Silva desapareció de las calles. Muchos lo creímos fallecido. Años después, integrantes de organizaciones de la sociedad civil me informaron que estuvo unos meses preso en el Centro de Readaptación Social de Pacho Viejo y que se ponía exigente porque necesitaba sus medicinas; que le habían practicado nuevamente la prueba ELISA y que, en ocasiones el resultado era positivo y otras no, por lo que concluyeron que era un portador.

17 años después

El 30 de octubre de 2012, la Procuraduría General de Justicia de Veracruz presentó a Jorge Antonio Hernández Silva como presunto responsable del asesinato de Regina Martínez Pérez, corresponsal de la revista Proceso. Al principio pensé que se trataba de un homónimo.

El entonces procurador de justicia estatal, Amadeo Flores Espinoza, aseguró que el detenido confesó su participación en el asesinato, que fue cometido por José Adrián Hernández Domínguez, El Jarocho, quien todavía está prófugo.

A partir de la confesión de El Silva, la procuraduría veracruzana concluyó que el móvil del homicidio fue el robo, de acuerdo a la investigación ministerial 019/2012/PC, en la que trabajó un grupo especial de la Agencia Veracruzana de Investigaciones (AVI) y un fiscal especial para la indagatoria, adscrito a la Dirección General de Investigaciones Ministeriales.

Consuelo Lagunas Jiménez, entonces directora de Investigaciones Ministeriales de la procuraduría, explicó que el grupo siguió tres líneas de investigación: el círculo personal de la periodista, la problemática delincuencial de su zona de residencia y su entorno laboral y desempeño profesional. Según la funcionaria, con 155 diligencias, en las que se incluyen 56 dictámenes periciales, se podía válidamente sostener que el asesinato de la periodista quedaba esclarecido.

De acuerdo con la causa penal 358/2012 del Juzgado Tercero de Primera Instancia del Distrito Judicial de Xalapa, así como del toca de apelación 673/2013 de la Séptima Sala del Tribunal Superior de Justicia, El Silva aparece involucrado con el delito de robo y homicidio calificado en agravio de Regina Martínez Pérez.

La prueba para detenerlo fue que una persona vió a tres sujetos, entre ellos El Silva, cerca de la casa de la periodista, el 27 de abril de 2012, entre las 10 y las 10:30 de la noche. Según los investigadores, esos sujetos podrían tener antecedentes criminales, por lo que la jueza de la causa, Beatriz Rivera Hernández (nombrada magistrada en septiembre de 2014), solicitó al director de Prevención y Readaptación Social un estudio clínico criminológico de Juan Carlos Morales Hernández y/o Jorge Antonio Morales Silva.

El certificado médico del 28 de octubre indica que Jorge Antonio Hernández Silva, El Silva, no presenta datos de intoxicación, ni lesiones externas recientes aparentes; “sólo refirió ser portador de VIH (SIDA) desde hace dieciséis años”.

Ese mismo 28 de octubre, en su declaración ministerial, El Silva adujo no saber leer ni escribir; reconoció su apodo y ser adicto a las drogas; también narró diversos robos en los que había participado.

Sobre el asesinato de Regina Martínez, declaró: “…no recuerdo la fecha, pero tiene como medio año (…) estábamos tomando con mi cuñado Abraham cerveza con caña, y fumando mariguana (…) Abraham me comentó que había conocido en un antro a una señora que tenía harto dinero y que quería robárselo, que le iba a hablar a la señora, que era periodista, esto para cotorrear (…) Entonces le habló a dicha señora de un teléfono de monedas para que lo invitara a pistear, y la señora le dijo que sí (…) Abraham, el Jarocho o el Trompas, empezó a tirar de piedras hacía la puerta desde afuera de la banqueta, como a los cuatro o cinco minutos salió una señora de complexión morena, delgada, chaparrita, pelo lacio negro, con una edad como de cuarenta a cuarenta y cinco años, que salió en una bata como para dormir. Al ver a Abraham le dijo: ‘espérame, porque ando en bata’, se metió y como a los cinco minutos volvió a salir, pero ya cambiada, vestida con una blusa floreadita blanca y con un pantalón de mezclilla color azul subido, con unas chanclas como cafecitas (…) Abraham la saludó de beso en el cachete y de ahí me presentó con ella, pasamos al interior, me senté en un mueble de la sala que tiene dos sillones (…) Abraham le dijo a la señora que si podía ir a traer unas cervezas y le dijo que sí, entonces la señora se llevó un morral de plástico de colores y metió cuatro envases de vidrio de caguama y se fue a comprarlas (…) tardó como media hora más o menos en regresar la señora. Al regresar prendió un estéreo que había ahí, y bailó con el Jarocho mientras yo estaba emborrachándome”.

Según la declaración ministerial de El Silva, Regina Martínez y Abraham discutieron porque el hombre no le había hablado ni había ido a verla; se golpearon; ella fue a la cocina por un cuchillo, con el que habría cortado al Jarocho en un brazo; El Silva la interceptó y le dio tres golpes, pero como estaba muy drogado no fueron fuertes. Abraham la arrastró hacia la taza del baño, le preguntó por el dinero y las joyas. Ella ya no se movía cuando Abraham agarró una jerga sucia que estaba tendida en el baño, se la enredó en el cuello y la ahorcó.

El dictamen de avalúo comercial de objetos robados, de 30 de octubre de 2012, estimó un monto de 33 mil 100 pesos.

Sin embargo, el 31 de octubre, en su declaración preparatoria, ante el juez, El Silva negó todo y alegó que había sido torturado y amenazado.

Si me pasa algo que vayan con las personas que me agarraron, dijo.

Estos son extractos de su declaración:

“Nada de lo que está ahí establecido es verdad y reconozco las huellas dactilares que calzan dicha declaración como mías, ya que yo las estampé, pero yo no sé leer ni escribir porque no fui a la escuela y esa declaración no me fue leída. Puse mis huellas porque me hicieron hacerlo los que me agarraron y me dieron agua por las narices, me metieron toques, me vendaron los ojos, me dijeron que me iban a matar y que iban a matar a mi madre, que yo dije mentiras para que no me siguieran golpeando, me golpeaban los que me agarraron y me dijeron que iban a traer a mi madre y la iban a levantar que si yo no decía la verdad. Me llevaron a un bosque cerca de ahí, pero mi mamá pensaba que yo estaba trabajando en unos juegos mecánicos (…) sí reconocería a los policías que me detuvieron y los que me amenazaron pasan aquí al reclusorio y no sé quién me va a proteger (…) Estoy en una celda solito, todavía checan mi sangre porque me iban a dar medicina en el Hospital Civil, e incluso pueden checar las fechas en las que fui a ver mi sangre, quiero decir que encontraron sangre dentro de la casa de esa señora y anoche me dijeron que esa sangre no es mía ni es de El Jarocho (...) Y quiero decir que me pegaron en la espalda y siento dolor, ya que con una chicharra que es una cosa larga que da toques me la pusieron en el pecho y me daban toques. (…) yo no mataría a nadie porque me estoy muriendo por partes, ya que tengo VIH y es todo lo que quiero decir”.

Los datos de la constancia de antecedentes penales --fechada el 20 de noviembre de 2012—no fueron confirmados, por lo que el Ministerio Público le ubicó como delincuente primario.

Lo que siguió después, es conocido: la juez lo condenó, pero fue absuelto en segunda instancia por la séptima Sala del Tribunal Superior de Justicia del Estado; a principios de 2014, un amparo promovido por Ángel Martínez, ordenó una nueva sentencia condenatoria con el voto dividido de los magistrados de la sala del Tribunal Superior de Justicia del Estado.

El Silva fue reaprehendido a finales de 2014. Y purga una condena de 28 años de prisión por homicidio calificado. El Jarocho sigue prófugo. Para la Fiscalía, el caso está cerrado.

(Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: http://www.piedepagina.mx )

jueves, 23 de noviembre de 2017

Libertad de expresión e información deben ser defendidas: Ana Laura Pérez Mendoza

Eliseo Tejeda Olmos
Xalapa, Veracruz

Ana Laura Pérez Mendoza
La libertad de expresión y el derecho a la información son fundamentales y deben ser defendidas, señaló Ana Laura Pérez Mendoza, presidenta de la Comisión Estatal para la Atención y Protección a Periodistas, quien hizo un llamado a la tolerancia de parte de los funcionarios de gobierno como de los trabajadores de los diferentes medios de comunicación.
“Hay algunos funcionarios que están incursionando por primera vez en la actividad pública y se se encuentran muy expuestos ante los medios de comunicación. Por eso es que les es muy difícil entender cuál es la dinámica de informar, pero por parte de la CEAPP hemos emprendido un trabajo de sensibilización que esperamos cada vez de mejores resultados”, informó la Presidenta de ese organismo.
Reconoció que ha habido quejas de parte de los periodistas respecto a algunos comentarios hechos por el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, pero destacó la diferencia con la anterior administración estatal “porque ahora hay tantas voces críticas y los comentarios del Gobernador y tambien del secretario de Seguridad Pública nos demuestran que hay apertura y libertad para informar”.
Anteriormente, abundó Ana Laura Pérez Méndoza, “era muy diferente y hay testimonios de casos en que de manera violenta se trató de acallar a las voces críticas”, lo que actualmente no ha sucedido.
“En esta administración los funcionarios de primer nivel ya no tienen la agresividad que mostraban sus antecesores y en caso de que se presente una situación de ese tipo, hay la apertura y libertad para denunciarla públicamente”, apuntó la Presidenta de la CEAPP.
“Hay algunos funcionarios que no están acostumbrados al escrutinio público. En primer lugar hay que tener muy claro que cuando alguien toma la estafeta del servicio público, en automático se sitúa en una especie de vitrina y se expone a la critica de su desempeño pero no a que se vulnere su intimidad”, explicó la también Periodista.
Abundó que “hay una diferencia que no se entiende: cuando se es funcionario público se tienen a cargo algunas potestades y obligaciones a diferencia del ciudadano común y eso también incluye a los periodistas, pero cualquier funcionario cuenta con una postura de mayor fuerza en relación al ciudadano común y esa es la parte que algunos funcionarios públicos les cuesta trabajo entender, que desde el mismo momento en que están ejerciendo un cargo público deben informar y ese es el aspecto que se debe trabajar”.
Consideró que los periodistas en Veracruz le han tomado la palabra al gobernador Miguel Ángel Yunes Linares para ejercer plenamente los derechos a expresarse e informar, “derechos que podemos ver los ejercen diariamente”.

La transparencia, indispensable
Ana Laura Pérez Mendoza señaló que debe trabajarse en el tema de la transparencia, que demandan no solamente los medios de comunicación, sino la sociedad en general.
“Debe darse apertura e informar en qué y cómo se gasta el dinero etiquetado para la  difusión de las actividades de gobierno. Hay partidas para eso en casi todas las entidades públicas y específicamente en el área de comunicación social, por lo que ese renglón debe transparentarse y evitar señalamientos opacos que ponen en el mismo costal a todos los medios de comunicación, porque no todos tienen esa expectativa de pedir”, dijo.
“La crítica a la función pública no siempre es mal intencionada”, puntualizó la Presidenta de la CEAPP.

sábado, 14 de octubre de 2017

Debaten sobre situación de las mujeres en el periodismo

  • 7o Encuentro de la Red Nacional de Periodistas en Oaxaca
Mónica Tejeda Hernández
Enviada Especial

Oaxaca de Juárez, Oaxaca, 13 de octubre de 2017.- Con la participación de 50 periodistas de 20 estados de la República Mexicana, comenzó el 7o Encuentro de la Red Nacional de Periodistas en esta ciudad y en el que el tema principal en las diferentes mesas de trabajo fue la situación de las mujeres en el periodismo en México.

Con el objetivo de crear una agenda de trabajo para las comunicadoras que manejan el periodismo con perspectiva de género y hacer un pronunciamiento en favor de los derechos de las trabajadoras de la comunicación en nuestro país, las asistentes aportarán ideas y propuestas durante dos días de trabajo y capacitación.

Durante el primer día de trabajo, la periodista Marcela Turati encabezó el Conversatorio “Periodismo de investigación, guía práctica", para después dar paso a las mesas de trabajo sobre los retos del periodismo y periodismo con perspectiva de género y en las que participaron periodistas de Chiapas; Hidalgo; Quintana Roo; Chihuahua; Campeche; Oaxaca; Veracruz; Ciudad de México y Tamaulipas. 

Durante el análisis del Proyecto de Monitoreo Mundial de Medios y el estudio Las Mujeres en las Noticias de México, se destacó que persisten los estereotipos de género en los medios de comunicación, el sexismo y la promoción de la imagen de la mujer como personajes secundarios en la cobertura de temas periodísticos y una baja oportunidad para que las mujeres ocupen puestos directivos en los medios informativos. 

Para terminar la jornada, la directora del Centro de Comunicación e Información (CIMAC, A.C,) Lucía Lagunes Huerta, impartió la conferencia Construyendo un Periodismo con Perspectiva de Género.

Lucía Lagunes Huerta, directora de CIMAC A.C.

martes, 22 de agosto de 2017

Aclara CEAPP destino de pagos no entregados a Mussio Cárdenas

Opción de Veracruz
Xalapa

Mussio Cárdenas Arellano
A solicitud expresa del Lic. Mussio Cárdenas Arellano, se reitera que presentó su renuncia como Comisionado de la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP) con fecha 14 de febrero del año en curso, pero por cuestiones de logística se dio a conocer al Pleno en la tercera sesión ordinaria celebrada el día 16 de marzo del presente. 

Mediante acuerdo CEAPP/PLENO/SO-01/16-03-2017 se instruyó a la Secretaría Ejecutiva para que lo hiciera del conocimiento del Gobernador y del Congreso del Estado, lo que se hizo mediante los oficios CEAPP/SE/229/2017 y CEAPP/SE/230/2017, recibidos en la Secretaria Particular del Gobernador y en la Secretaría de Gobierno el día 22 de marzo; mientras que el 23 de ese mismo mes se recibió por parte de la Presidencia de la Mesa Directiva del Congreso.

Cárdenas Arellano renunció también a recibir pago alguno de la Comisión, por lo que los recursos percibidos desde el 20 de Diciembre de 2016 hasta la renuncia fueron reintegrados a la cuenta bancaria institucional de la CEAPP.

domingo, 30 de julio de 2017

La prensa como arma política

Rubén Pabello Rojas
Barcelona, España

Si ésta imprenta hablara, qué de historias
nos contara. Dr. Rubén Pabello Rojas
Durante la I Guerra Mundial, la prensa fue utilizada por los ejércitos beligerantes de manera que no mostrase en ningún momento la realidad que les rodeaba con el único fin de mantener viva la esperanza de la población. Sin embargo, este falseamiento de la información fue desenmascarado por los europeos, quienes entraron en conflicto con la prensa escrita. Así se llega al convulso periodo de entreguerras, y al establecimiento de dos modelos de información: de un lado se establecería aquel propio de los totalitarismos, los cuales convirtieron a los medios en su principal arma, mientras que por otro, países de tradición liberal, como es el caso de Inglaterra, mantuvieron vigente la libertad de expresión. Lo que sigue es de todos conocidos. Al igual que había sucedido previamente, los combatientes en la II Guerra Mundial pusieron a su disposición los medios de comunicación disponibles. El mejor ejemplo se encuentra en la propaganda que tan buenos resultados cosechó para el nazismo. Los efectos de la guerra se vieron reflejados en el territorio español en los sucesos correspondientes a la guerra civil "No obstante, esta situación no fue exclusiva del exterior de nuestras fronteras, sino que se habría dado con anterioridad en el conflicto fratricida acaecido en España a finales de los años 30".
Tras el periodo de las grandes guerras, el periodismo se tornó un medio objetivo. A la prensa escrita le acompañarían en su camino otros dos medios, la radio y la televisión. Los Estados defenderían entonces los derechos propios de la comunicación mediante la firma de tratados y convenios internacionales de obligado cumplimiento para todos los firmantes, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Dr. 20-06-17

miércoles, 5 de julio de 2017

El misterio de la risa intrusiva en un rancio periodista

Miradas de reportero
Por Rogelio Hernández López

Las tribulaciones personales que asolaron al viejo reportero en los últimos cinco meses, rebulleron al acercarse el fin de año. Le agobiaba el desempleo y no encontrar certezas para planear el nuevo ciclo. Tiene 64 años y medio. Sin embargo, se sorprendió a sí mismo riendo sinceramente ante cualquier motivo. --¿Será qué cuando la gente percibe el ocaso se le vota la chaveta? ¿O ya estoy tocadiscos por fumar tanto?— especulaba. 
Es que alegrarse por los motivos más nimios, como actuaba en estos días, era muy contrastante con el estilo personal de periodista que empeñosamente quiso cultivar durante 37 años de ejercer: impertinente y punzante con las “fuentes”; frío para el análisis y sintético hasta el exceso para presentar las noticias. Sociable sólo con sus colegas. –Los periodistas tenemos que presentarnos firmes, seguros, indoblegables—se aleccionó siempre, para parecer lo que creyó ser.
Con el tiempo esas actitudes conforman personalidades arrogantes y agrias, de esas que cualquier persona rechaza en los primeros contactos y en los segundos y con frecuencia todo el tiempo. --“Pinches periodistas son muy mamones”-- escuchaba con frecuencia al alejarse de sus interlocutores; y no disimulaba una mueca de triunfo vanidoso. Incluso, se le estiraba el cuello involuntariamente cuando cercanos y lejanos le acusaban ser de “los duros”.
LOS PERIODISTAS TIENEN QUE SER CABEZA DURA
Hacía poco tiempo que el reportero había leído una alegoría que pareció reforzarle el prototipo en el que suponía encajar:
“Hay tres tipos de escritores: novelistas, poetas y periodistas… Tomados uno por uno, es cierto que los periodistas tienden a ser cabezas duras, objetivos y poco imaginativos. … En su propia persona no hay nadie más práctico que un periodista. Exhibe la misma avidez por las noticias que un empresario mostrará por el dinero… Su inteligencia es sólida pero nada excepcional… son relativamente ignorantes acerca de la astucia de los fuertes y los estúpidos” (Norman Mailer /Un arte espectral)
Pero ahora el reportero sospechaba estar perdiendo salud mental porque interpretaba contener otra persona dentro de sí, una extraña que reía recurrentemente por causas sencillas, sin doble fondo y que eso era como un ser contrario, opuesto a su personalidad que presumía inflexible. Lo peor para su presumible contradicción, era que en esos momentos de alegría espontánea sentía un extraño remanso de tranquilidad, cuando debería estar dominado todo el tiempo por la angustia que produce la falta de perspectivas, o sea, cabizbajo y opaco, como siempre. Interpretaba que había en él una lucha de contrarios, pero seguía sin entender bien a bien porqué reía.
--Tiene que estar ocurriendo una metamorfosis en mí. La lógica común no está funcionando. Quizá esto ocurra a todos los periodistas viejos. Pero la mayoría de veteranos que conozco siguen siendo agrios aunque se comporten fingidamente amables. Quizá el fin de ciclo me lleva a dejar de ser periodista y mi subconsciente se está preparando. He oído que vender tamales o tortas o poner un café internet provocan menos preocupaciones—discurría para sí el reportero, y tales pensamientos le arrebataron otra risa — Bueno, sería más sencillo ser escribano incognito de políticos o bien saltar de las textos de análisis político a una columna de humorismo. 
-- ¿Y qué tal si aprovecho que puedo sonreír sinceramente para escribir con humorismo en adelante? Así podría ofrecer mis textos a más medios y esa pueda ser una opción para el nuevo ciclo que necesito comenzar como periodista--. Pero en esto último se detuvo porque sabía, eso sí, que se necesita mucho más de cultura y también mucho más tiempo para escribir breve y con humor.
Para darse ánimos evocó un texto harto conocido de Manuel Buendía Tellezgirón, de hace más de 30 años: “Los tres males del periodismo mexicano son la impunidad, la solemnidad y la mediocridad”, decía el columnista mexicano más influyente de entonces. 
--Hay que ponerle ética, humor y cultura al ejercicio del periodismo. --- se alentaba el reportero, mas de inmediato reaparecía su contrario, porque eso no se consigue en el súper. --Soy muy malo para ese estilo. Mis textos son sintéticos, concisos, solemnes en general y más cuando lo que hago es cercano al ensayo académico. Todo esto es lo contrario de lo ameno. Padezco el mismo mal que cientos de colegas—Se desanimaba él solo, pero además tenía que desentrañar el misterio de la risa sincera que lo asaltaba a cada rato.
TERAPIA DE CHOQUE
Y la disolución de la incógnita apareció en el momento y lugar menos buscados. Su Yo predominante se negaba a seguir las instrucciones precisas que le daban para envolver regalos. Él quería hacerlo pero a su manera y no quería acatar procedimientos ajenos. Refunfuñón, como siempre pataleó con palabras acusatorias de autoritarismo. Le respondieron en el mismo tono y le espetaron una verdad que lo sacudió y lo paralizó al mismo tiempo: “¡Eres un maldito orgulloso”¡ Se alejó ofendido, como hace Gerundio, el perro de la casa, cuando lo regañan. Al rato, un poco repuesto buscó en el diccionario de la Real Academia:
“Maldito.- Perverso, de mala intención y dañadas costumbres / Orgulloso.- Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas”. –Si es cierto. Así soy—se reconoció. Soltó una carcajada y caviló: --si me lo hubiera dicho otra gente y en otro sitio en vez de alejarme de la confrontación habría escalado el choque, pero ahora lo acepté por venir de quien viene---
Entonces supo la causa de las risas intrusivas. Fin del misterio. No hay otra personalidad en él. Para deducirlo utilizó la ecuación de análisis de riesgo que había estado aplicando a otros colegas en los últimos cuatro años. Supo que su debilidad mayor en este fin de ciclo es no encontrar empleo fijo, por la edad y por el estilo personal arrogante, pero también confirmó que tiene muchas fortalezas y eso es lo que le produce sosiego y risas sinceras a pesar de todo lo que parece un injusto fin de ciclo profesional. 
La fuerza que encontró son: sus capacidades reconocidas como reportero, un poco como escritor, un enorme número de personas que lo cobijan con amistad y la mayor de las fortalezas que toda persona debiera tener: un hogar, modesto, donde él y sus hijos respiran equidad, solidaridad, inteligencia, dignidad, proporcionadas por una mujer, esposa, madre, autónoma, que proviene de una familia dadora de vida.
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* Reportero desde 1977. Especializado en investigación en Excélsior, El Universal, Milenio y otros. Dos veces Premio Nacional por el Club de Periodistas. Autor de los libros Zócalo Rojo, Zorrilla y Sólo para periodistas. Profesor invitado en varias universidades. Ex Consejero del Mecanismo de Protección a Periodistas de la Segob y Ex Coordinador de Protección de la Casa de los Derechos de Periodistas, A.C. Consultor en temas de protección, leyes y políticas públicas sobre el periodismo. Email: rogeliohl111@gmail.com